La primera oración

Vuelan las manos del poeta hacia las alturas
y le nacen versos que en él maduran.
Sus palabras se convierten en oración
y le surgen coplas que en su alma perduran.
Las palabras bailan en su mente
desnudas e irrepetibles
una danza caliente.
En una procesión de silencios
entre notas de luz y lejos del desierto
sus versos vuelan con alas de sol
hacia donde nunca mueren las palabras
y adonde las musas hacen su concierto
Entre sus manos y tajando el aire del tiempo
brotará la simiente de un poema,
en un cantar ancestral, en una gota de luz
desde el oscuro silencio de su mente.
el primer verso del poeta brota y crece.
Y vuelan las manos del poeta hacia las alturas
y en el oscuro silencio de su mente
entre letras de luz
germina la semilla de un poema
y la primera oración asciende.

.

Mariano Ángel Remón, nacido en Rosario en agosto de 1960, padre de Santiago y Ana Clara.
Bailarín de folklore desde hace diez años, en la danza encontré mis primeras manifestaciones de expresión corporal y grupal; desde hace cinco años escribo poemas y cuentos breves como una forma más de expresar y trasladar mis sentimientos y pensares de la vida cotidiana, los amores vividos, los encuentros y las despedidas, voy creciendo junto a mis hijos, a los amigos y a María que hoy es mi savia fresca y mi horizonte de luz.

Participación en concursos:
Ediciones de las Tres Lagunas, premiado con mención de honor, en Certamen Nacional e Internacional Junin País 2007.
Editorial Nuevo Ser, seleccionado en la XIX Convocatoria Internacional de Poesía y Narrativa Breve, Antología Letras de Oro 2008. Publicación con dos poesías en dicha antología.
Participación en el Certamen de libros de poesía inéditos Felipe Aldana de la Municipalidad de Rosario, año 2007.
Participación en el Certamen de la Editorial de los Cuatro Vientos, año 2009.
Participación en el Certamen de Editorial Raíz Alternativa, año 2009,
y preseleccionado en la XXXVII antología Argentina En Versos y Prosas, de dicha editorial.
Participación en Certamen internacional de Narrativa 2009, Juan Carlos Onetti, Editorial La Barca de la Cultura.
Participación en Certamen “Alfonsina Storni 2009” El Talar, Pacheco, Partido de Tigre, Buenos Aires.
Participación en el certamen “Tatuajes del Alma” 2009, Editorial Creadores Argentinos.
Participación en “Premio Literario Casa de las Américas 2010”. Cuba.
Participación en Concurso ECA (Escritores Cordobeses Asociados) cuento corto y poesía 2009.
Concurso provincial de Cuentos, Mutual de la Asociación Médca de Rosario 2009.
Certamen “Premio Literario Gutemberg 2009”, Mendoza.
Certamen “Premio Macedonio Fernández, VI Concurso Nacional de Narrativa y Poesía 2009”, Lomas de Zamora, Buenos Aires.
I Certamen Poesía Ecoloquia, poemas sobre ecología, año 2009.
Participación en la página “Rincón de los Escritores”, página web: www.larmancialtda.com/, aquí se leen todo tipo de escritos de escritores de todo el mundo, on line.

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Desde el olvido

Lágrimas encendidas.
Silencios sepultados.
Gritos en las ventanas.
Aullidos entre los barrotes.
Paz robada del vientre materno.
Y como rayos encendiendo la noche de la indiferencia,
las madres,
resistiendo en los pañuelos blancos.
Y como pájaros de fuego quemando las ramas de la memoria,
los hijos,
que van apareciendo desde el olvido.
Enero 2010.
.

Mariano Ángel Remón, nacido en Rosario en agosto de 1960, padre de Santiago y Ana Clara.
Bailarín de folklore desde hace diez años, en la danza encontré mis primeras manifestaciones de expresión corporal y grupal; desde hace cinco años escribo poemas y cuentos breves como una forma más de expresar y trasladar mis sentimientos y pensares de la vida cotidiana, los amores vividos, los encuentros y las despedidas, voy creciendo junto a mis hijos, a los amigos y a María que hoy es mi savia fresca y mi horizonte de luz.

Participación en concursos:
Ediciones de las Tres Lagunas, premiado con mención de honor, en Certamen Nacional e Internacional Junin País 2007.
Editorial Nuevo Ser, seleccionado en la XIX Convocatoria Internacional de Poesía y Narrativa Breve, Antología Letras de Oro 2008. Publicación con dos poesías en dicha antología.
Participación en el Certamen de libros de poesía inéditos Felipe Aldana de la Municipalidad de Rosario, año 2007.
Participación en el Certamen de la Editorial de los Cuatro Vientos, año 2009.
Participación en el Certamen de Editorial Raíz Alternativa, año 2009,
y preseleccionado en la XXXVII antología Argentina En Versos y Prosas, de dicha editorial.
Participación en Certamen internacional de Narrativa 2009, Juan Carlos Onetti, Editorial La Barca de la Cultura.
Participación en Certamen “Alfonsina Storni 2009” El Talar, Pacheco, Partido de Tigre, Buenos Aires.
Participación en el certamen “Tatuajes del Alma” 2009, Editorial Creadores Argentinos.
Participación en “Premio Literario Casa de las Américas 2010”. Cuba.
Participación en Concurso ECA (Escritores Cordobeses Asociados) cuento corto y poesía 2009.
Concurso provincial de Cuentos, Mutual de la Asociación Médca de Rosario 2009.
Certamen “Premio Literario Gutemberg 2009”, Mendoza.
Certamen “Premio Macedonio Fernández, VI Concurso Nacional de Narrativa y Poesía 2009”, Lomas de Zamora, Buenos Aires.
I Certamen Poesía Ecoloquia, poemas sobre ecología, año 2009.
Participación en la página “Rincón de los Escritores”, página web: www.larmancialtda.com/, aquí se leen todo tipo de escritos de escritores de todo el mundo, on line.

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Barricada de amor

Hermosa encuentra la vida
quien la construye hermosa.
Por eso amo en ti
lo que tú amas en mí:
La lucha por la construcción
hermosa de nuestro planeta
Otto René Castillo

No pasarán, los venceremos, amor, no pasarán…
Carlos Mejía Godoy

A flor de piel se nos desnudan los sueños,
la lujuria tierna construye en el mar,
que sudor ha sido de mi sangre,
un irisado arrecife de coral.

Hemos fecundado las entrañas de la tierra,
fundimos las humedades,
fulguramos los poros por las hojas de los lirios
y la pasión se desplaza silenciosa
entre los cardos de los caminos.

Mariposas carne de la noche nos arrullan,
brasas salmodian nuestra trova al firmamento,
entreveran bajo la lluvia las sensualidades:
en el corazón de la selva copulamos dos yaguares.

Himplamos, nos complacemos,
una caricia se enraíza con sus alas a los cuernos de la luna,
mis lágrimas germinan en el fuego las flores,
y los besos danzan el erotismo en la laguna.

Entre zarpazos de nube tejemos las caderas,
los roces serpentean
tu lengua explora grutas, montañas y huecos,
y frente a la injusticia,
entrelazas con mis manos los dedos.

Enredamos las piernas en la senda esplendente de la historia,
rugiendo, encendemos un tatuaje de fuego al cerro,
la palabra abre brecha entre la hiedra
y como una barricada de amor
dejamos nuestras huellas de esperanza entre las piedras.

Mariela Loza Nieto
(México, 1977)

Publicaciones:

Poemario:

Nuestra América: el dolor pariendo a la esperanza (2010)

Esbozo histórico:

Ciénega de Zapata, un cocodrilo aprende a leer en las trincheras, (2009).

Esbozo histórico:

México: los naturales de la tierra, (2009).

Antologada en:

El espacio no es un vacio, incluye todos los tiempos”, Asociación Canadiense de Hispanistas, Editorial Broken Jaw Press (2010).

Colaboradora de las secciones “Literatura y Derechos Humanos” y “América Latina: Derechos Humanos”, de la Revista Antropológica: Homo Homini Sacra Res (España).

Colaboradora de la Revista de Literatura y Humanidades Gibralfaro (Universidad de Málaga, España).

Ha publicado en las revistas literarias: Letralia, Tierra de Letras (Venezuela); Resonancias (Francia); Konvergencias literatura (Argentina); La Hojarasca (Colombia); Proyecto Sherezade (Universidad de Manitoba, Canadá); Gotas de Tinta (España); Transversales (España); Revista Cultural Tántalo (España); Creatora (España); Ariadna (España); Arena y Cal (España); Letras Uruguay (Uruguay); Cinosargo (Chile); Mensapiens (Argentina), Pliego Suelto (España), Periódico Echando lápiz (Colombia) y Palabras Diversas (España)

Miembro de las asociaciones:

Red Internacional de Escritores por la Tierra (RIET),

Red Mundial de Escritores en Español (REMES),

Unión Hispanoamericana de Escritores,

Poetas del Mundo.

Finalista en el XXV Certamen Internacional de Poesía y Narrativa Breve 2009 (Editorial Nuevo Ser, Argentina)

Recibió accésit y mención especial en el I Certamen de Relato Corto de la Revista Literaria Katharsis (2008).

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EL UNICORNIO EN EL JARDÍN

Aquella mañana, despertó sintiéndose más infeliz y solo que nunca. El silencio poblaba la habitación, estaba cansado aún cuando apenas comenzaba el día, pero su fatiga iba mucho más allá de un agotamiento físico, el desgaste era interno. Podía no comprender muchas cosas, pero de algo estaba seguro: su vida era inútil.

Observó su recámara espaciosa y grande. Tenía todo lo que pudiera requerir. Ahí estaba su computadora, el piano que tanto le gustaba tocar aunque no supiera hilar una melodía correctamente, sus libros con grabados, la televisión, películas y juguetes al por mayor. Y sin embargo, de poco le servía todo aquello.

Tenía síndrome de Down, pero eso no significaba que no se diera cuenta de lo que sucedía a su alrededor o que no poseyera sentimientos. Se sentía solo, desprotegido, sin saber lo que era un abrazo, una palabra de aliento, una mirada amorosa. Sabía que todo eso existía porque lo veía en sus películas, en los programas de la televisión, en los libros,  pero nunca había logrado experimentar en carne propia esa sensación.

Siempre había vivido recluido en esa habitación, podía salir al jardín solo cuando sus padres estaban fuera y bajo la estricta vigilancia de Juana que se encargaba de supervisar cada movimiento y acción, pero más que eso, de cuidar que nadie entrara en casa intempestivamente y lo descubriera ahí. Vivía con comodidades porque eran adinerados, pero éstas solo servían para ayudarlo a sobrevivir cada día, a ver transcurrir los minutos y las horas como algo mecánico, sin significado alguno. A su padre ni siquiera lo conocía bien. Escuchaba su voz detrás de la puerta pero nunca lo había tenido cerca de él, ese hombre era quien menos lo quería.

Lo llamaba “el loco” sin que pudiera entender el motivo. Si loco era el que ansiaba ser amado y comprendido entonces tenía razón, si loco era el que pedía a Dios que se lo llevara de este mundo para no seguir incomodando a esas personas que lo habían traído a la vida solo para condenarlo a la soledad más cruel, entonces era cierto. Era un loco porque no nació como ellos soñaron, porque nunca podría ser tan galante como su padre ni tan delicado como su madre. Pero, a pesar de todo los amaba.

Juana entró a la habitación con la charola del desayuno entre las manos. Lo ayudó a levantarse de la cama con paciencia y cuidado, le alcanzó la ropa que debía vestir ese día y vigiló que se la colocara correctamente. Le ordenó que se dirigiera al baño a lavarse para que pudiera, entonces, desayunar.

Detuvo su mirada frente al espejo después de mojarse la cara para asearse los dientes y peinarse. Miró sus ojos inclinados hacia abajo, las orejas pequeñas con la parte superior apenas doblada, la boca diminuta en contraste con la lengua que parecía estar tan grande. Esa nariz con el tabique nasal aplanado.

Se sentó a desayunar. Juana empezó a arreglar la habitación. Callada como siempre, dedicada a sus obligaciones, eficaz pero fría como un témpano de hielo. Abrió las cortinas para que entrara la luz. Él se dispuso a ver hacia el jardín mientras masticaba su almuerzo tratando de no verter, como siempre, jugo sobre la mesa. De cuando en cuando, Juana se acercaba a limpiarle con un pañuelo la boca eliminando los restos de comida que quedaban visibles fuera de ella.

En esa época del año, todo estaba verde, las lluvias arreciaban por la tarde pero las mañanas eran deliciosas. Todo se impregnaba de ese olor a tierra mojada, los árboles se erguían majestuosos, las flores coloreaban el lugar otorgando además frescura al ambiente. La fuente estaba encendida y varios pajarillos se ocupaban en bañarse bajo su chorro refrescante. Entonces, lo vio: estaba parado junto al manzano ¡era sencillamente fantástico!

Se levantó de la mesa y corrió hasta la ventana tirando por fin el jugo, no en la mesa, pero sí en el piso. Juana lo tomó del brazo y amable pero firmemente lo llevó a sentarse nuevamente para que terminara sus alimentos. Limpió el líquido derramado y continuó con lo suyo.

Sin quitar la vista de su objetivo, que parecía esperar pacientemente por él, engulló con avidez todos los alimentos hasta el grado de casi atragantarse, ella lo miró con desaprobación. Corrió hasta el librero y sacó un libro de estampas, recorrió las hojas lentamente mientras con el dedo índice golpeaba en cada ilustración. Por fin lo encontró. Lo llevo ante la mujer y con insistencia toqueteó la imagen. Con fastidio, su cuidadora observó la viñeta y luego articuló lenta y claramente haciendo hincapié en cada sílaba pronunciada: -U-ni-cor-nio. Eso es un u-ni-cor-nio. No existen. Son leyendas…cuentos.

No le agradó esa respuesta y jalándola por el delantal la obligó a caminar hacia el ventanal señalándole con obstinación el jardín para que mirara cómo estaba de pie rasgando el césped con la pata izquierda, como invitándolo a salir con él. Tenía el pelo más blanco que hubiera visto jamás, su crin mostraba mechones rosados, violetas, azules y verdes lo mismo que la gran cola. Pero lo más hermoso era su cuerno dorado que brillaba con el sol. A pesar de todo,  Juana parecía no verlo.

-Si te portas bien, al rato te llevo al jardín, ahora no -respondió secamente.

Luego limpió la mesa y puso sobre ella los cubos de colores para que el chico se entretuviera apilándolos mientras llevaba los trastos sucios a la cocina.

No se mostró interesado, seguía parado frente al ventanal señalando hacia afuera y pegando en el cristal. Hasta que Juana, con decisión, cerró las cortinas y lo alejó de ahí sin hacer caso a los gritos desaforados del muchacho que luchaba por regresar para seguir mirando. Cuando pudo lograrlo y asomarse al exterior, el u-ni-cor-nio se había ido.

El día transcurrió de la misma manera aburrida en la que se desarrollaba siempre. Con una sola diferencia: se sentía más deprimido que de costumbre. Pasó la mitad de la tarde llorando en silencio sin que nadie hiciera nada para consolarlo.

La noche hizo su aparición y Juana supervisó que se pusiera el pijama y se acostara a dormir. En cuanto le acomodó las cobijas salió de la estancia. El pequeño se cubrió el rostro con las mantas para poder seguir llorando sin ser molestado, hasta que por fin, se durmió. Despertó a la media noche sintiendo que le faltaba la respiración. Se sentó en la cama aterrorizado mientras gemía sin que nadie acudiera en su auxilio. Poco a poco se fue recuperando. Se puso de pie y caminó hasta el ventanal. ¡Ahí estaba otra vez! el u-ni-cor-nio lo esperaba abajo.

Cerró la cortina y corrió a ocultarse entre las cobijas mientras gritaba una y otra vez. Juana entró corriendo y tras encender la luz le riñó por escandalizar.

-Sus padres están en casa. Guarde silencio que no les gusta escucharlo gritar.

A él tampoco le gustaba escuchar la voz de su padre. Siempre renegando de su presencia, de que hubiera nacido con vida. Era una vergüenza. Lo escuchaba detrás de la puerta y eso le dolía más que cuando le faltaba la respiración. Juana se sentó en el sillón cerca de la cama prometiendo quedarse hasta que se durmiera otra vez. No supo cuando fue eso, lo cierto es que al abrir los ojos, el día clareaba y su u-ni-cor-nio se había marchado.

Sin embargo, volvía a cada momento. Juana se desesperaba tratando de alejarlo de la vidriera mientras él golpeaba el cristal llamando a aquella criatura tan hermosa, que no obstante, le daba tanto miedo.

Escuchó a Juana conversando con su madre en el pasillo, aconsejándole que mandara poner barrotes fuera de la ventana pues le preocupaba que su insistencia por estar tras ella ocasionara un accidente fatal algún día.

Los barrotes no llegaron jamás. Pero el u-ni-cor-nio sí, constantemente lo visitaba, a todas horas, cada vez por más tiempo, tanto así, que terminó por perderle el miedo.

Una noche despertó a consecuencia de los gritos de sus padres que se culpaban mutuamente porque él había llegado a la vida para ultrajarlos con su incapacidad. Caminó hasta el ventanal buscando a su amigo. Estaba acostado con la mirada fija en él, se puso de pie enseguida, los ojillos negros le brillaban como las estrellas. Sintió deseos de bajar para tocar su pelo blanco, seguramente sería suave como el algodón. Caminó hasta la puerta para salir pero estaba cerrada por fuera. Además, ellos seguían discutiendo del otro lado. Sin pensarlo dos veces retrocedió hasta el otro extremo del cuarto para después correr con todas sus fuerzas directo al cristal. El estallido de los vidrios con el impacto detonó como un trueno infernal.

El u-ni-cor-nio corrió hasta él interceptando su caída mientras el chico se aferraba a su cuello con firmeza para no resbalar mientras el animal galopaba hacia la verja, que junto con la enorme y altísima barda delimitaban la propiedad como si se tratara de una fortaleza. Pudo el niño ver las tres siluetas mirando hacia abajo impactados con la escena brutal que aparecía a través de la ventana rota. Su padre, con el mismo gesto impasible de siempre, su madre con el rostro bañado en llanto, Juana con la reprobación reflejada en sus facciones.

Todavía pudo levantar la mano con dificultad para decirles adiós antes de saltar la puerta para cabalgar en su u-ni-cor-nio hacia la libertad. Irían a un valle lleno de flores de colores y gente feliz. Donde no había padres a los que les causara vergüenza su presencia, ni paredes, ni puertas cerradas por fuera para evitar que al salir molestara con su infame apariencia.

Se acercaban a su destino. El u-ni-cor-nio era suave como la seda, de su crin de colores se desprendían luces brillantes, los cascos al golpear en el suelo hacían el mismo sonido de los tambores. Podía verlo, el valle estaba frente a él. Había una cascada cuya caída resonaba mezclándose con las carcajadas sonoras de tantos niños que jugaban alegremente. ¡Sí! ¡Los veía!…Dios mío, ¡eran idénticos a él! los ojos rasgados, la misma nariz, la comisura de la boca… ¡Cuánta felicidad!

ELENA ORTIZ MUÑIZ

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de “Puntos Breves – Ficción jedionda”

La Zaguanera, también conocida como La Reina africana, es la que sabe desde siempre que la contemplación se parece a la espera, y la espera podría ser amor. Repito: podría. Crítico teatral de profesión y persona, digamos, maravillosa, La Zaguanera que, como toda persona maravillosa sabe transformar la derrota en espera, el deseo en crítica y el amor en un festival de teatro, anda, siempre, animada con cigarrillos, alcohol y exceso. Lo de animada es un decir, es un guiño de melodrama de final ambiguo, de amor de pueblo, de amor de segunda, de ficción, contemplado, digamos. Trabaja en uno de los diarios más importantes del país pero eso no importa. Tampoco su nombre ni cierta compilación de obras en la que escribió un prólogo sobre la necesidad de analizar la violencia dentro del cansancio (o al revés). Sólo importa su imagen de hace unos meses, el año pasado me contó, borracho de Gin Tonic él, en la ciudad de Córdoba, hablando de varones sensibles mientras un uruguayo triste daba señales de amor imposible. Del uruguayo La Zaguanera sólo recuerda el tamaño de su nariz y el celeste de sus ojos. También que trabajaba para Cultura del gobierno uruguayo. “El argumento será: Nosotros queríamos ir y ellos querían venir y un día nos encontramos a mitad de camino. Allí nos preguntamos qué es lo más fácil”, decía el crítico que es una persona maravillosa, borracho de Gin Tonic en la ciudad de Córdoba. “Una invasión mutua”, dijo el otro, así, de golpe pero sutil, sonriendo para abajo como solía hacerlo mientras, contemplativa ya terminando su segundo Gin Tonic, el crítico se perdía en las posibilidades próximas y en las distintas variantes para tapar un vacío. Un decir esto. Apareció la lástima y la ternura, que no son la misma cosa y una solapada pero irrefrenable dilatación cardiovascular también se produjo en La Zaguanera. Como sucede siempre en estos encuentros entre un gobierno y los artistas, entre las gestiones culturales y las pasiones desenfrenadas que despierta el teatro, la noche estaba muy entrada y la escena sucedía entre la música electrónica de un boliche de la ciudad de Córdoba, Zen, adonde habían recaído horas antes, Seminario de Gestiones Culturales mediante, cuando comenzaron una pequeña discusión sobre proyectos que involucraran la dramaturgia como eje básico, y de futuros festivales que pudieran juntar las ganas del crítico (de Argentina) con el Uruguay, y la predisposición tímida pero firme de los uruguayos por dejar de parecer, también. Hablaban de invasiones mutuas que resumían de forma elíptica y, digamos, barroca la charla posterior que tuvieron, que tuvo La Reina negra con el funcionario uruguayo que proponía festivales y miraba tristemente, casi sin quererlo, en el enloquecedor sonido del boliche cordobés. “Era de esos varones que disfrutan de la compañía de uno”, dijo el crítico, “esos que te alientan de alguna manera a que te lances tiernamente sobre ellos pero que te rechazan de una manera tan humilde y dulce que una termina tirada en un rincón, llena de culpa y amor”. Esto lo pensó también ahí él, entre sonrisas y Gin Tonic. El uruguayo estaba cerca pero lejos como para escucharle los pensamientos. Tampoco lo miraba directamente a pesar de la mirada del crítico que se posaba casi disimuladamente sobre él. Disimulado es un adjetivo irónico. “Demasiado tímido para mirar de frente, es una linda persona”, dijo el crítico, casi como una vieja actriz invitada de todo esto. Pasaron tres muchachos delante de ellos, muy cerca, esa noche en Córdoba. “Varones que ofrecen carne y peligro, mentirosos varones que mienten tan verdaderamente que casi no mienten ellos, siempre ofreciendo el idéntico peligro que tratan de ocultar. Te llevarán todo. O vos se lo darás todo”. Tenía los dientes apretados de deseo al contarlo. Fuma Particulares 30 y al uruguayo, aquella noche, lo vio como un varón sensible y peligroso, de esos que conjugan el entonces y el todo, y de los cuales nunca se sabe el motivo por el cual esa sensibilidad huele a oscuridad. La Reina africana jamás volvió a verlo. Tampoco quiso. Hay algo triste, derrumbado. Hablo de los dos.

LEONEL GIACOMETTO (Rosario, Santa Fe, 1976). Escritor, dramaturgo y director teatral, y a veces periodista cultural. En narrativa ha publicadoPequeñas Dispersiones (Editorial Municipal de Córdoba, Córdoba, 2005). Algunos de sus cuentos fueron premiados y publicados en antologías en Argentina, España, Costa Rica y México. Para chicos ha escrito Naúfragos y Piratas (Editorial Homo Sapiens, 2005). Para teatro, entre otras, Dolor de pubis (Siete autores: la nueva generación, Editorial Inteatro, Buenos Aires, 2004), Santa Eulalia,Madagascar (Dramaturgos del Litoral argentino, Editorial de la Sociedad General de Autores, Argentores, Buenos Aires, 2008) Despropósito,Arritmia (Nueva dramaturgia argentina, Editorial Inteatro, Buenos Aires, 2008), Plató (Tercer Premio en el VII Certamen de Textos Teatrales de Torreperogil, España, 2004), Herr Klement(Primer Premio del concurso de textos teatrales del Ayuntamiento de Santurce, España, 2005),Todos los judíos fuera de Europa. Escribió y dirigió Carne Humana (1998), Fingido(2007), Real (2007), Latente (2008) y Desenmascaramiento (2008). Sus obras son representadas en Argentina, España, El Salvador, México, Estados Unidos y Venezuela. Junto a Patricia Suárez publicó Trilogía peronista (Editorial Teatro Vivo, Buenos Aires, 2005) y el volumen de obras infantiles Leones, osos y perdices (Editorial Colihue, 2006). Reside en Rosario. Nominado a los Premios ACE 2006/2007, mejor autor argentino por Todos los judìos fuera de Europa (6 nominaciones ACE, 3 Premios ACE -Mejor espectàculo off, Mejor Actor, Revelaciòn masculina). http://putosbreves.blogspot.com/

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Vanidad y Amor Propio

Vanidad, diría yo, es una de nuestros rasgos más evidentes. Pensarlo conduce a valorar otras ideas, por ejemplo, en su relación con el amor propio. En una definición básica y fruto de mi limitada experiencia pienso que el amor propio es la condición sine qua non de la existencia y del encuentro con el sentido. Así lo creo porque el amor propio es un acto de auto reconocimiento, esto es, un acto en el que desde nuestra psicología decidimos crear una imagen de nosotros mismos, de lo que creemos ser, siempre especulando porque jamás acabaremos de saberlo. Así, amor propio es la consciencia de que contamos con nosotros mismos.

Por otra parte está la vanidad que juzgo como uno de los rasgos más evidentes en las mujeres y hombres de nuestros tiempos. Pero debo confesar que, quizás, por ser hijo de estos tiempos, es en estos tiempos donde lo percibo con más claridad y donde logro apreciar que las vidas se estructuran sobre el deseo incontenible del aplauso. El problema fundamental es que amor propio y vanidad son fuerzas opuestas, no complementarias. Mucho me temo que el deseo de aplauso –hijo indiscutible de la vanidad– surge precisamente de la imposibilidad de amarnos y de reconocernos, en otras palabras, de la imposibilidad de darnos un valor desde nosotros mismos.

Tristemente, lo confieso, creo que tal dilema no surge como una suerte de patología individual –porque creo que es patológico–, se trata de una patología colectiva. En un mundo donde permanentemente se habla de reconocimientos –cuando otorga premios, cuando cultiva los ascensos, cuando recompensa los actos, cuando subimos a la tarima para esperar los aplausos– no habría mucho más que hacer que jugar el mismo juego. En ese ejercicio hemos encontrado mecanismos de valorización más no de valoración –que entiendo como algo más hondo y, por cualitativo, incuantificable–: profesiones prestigiosas, títulos académicos, condecoraciones, autos exclusivos y mansiones han logrado dar valor al valor de las personas, en ese sentido, el orden de importancia se ha mercantilizado y en una acepción acertadamente empleada y sugerida por Erich Fromm somos lo que tenemos. Diría yo, valemos lo que tenemos.

Aún así, por fortuna continúan existiendo opciones. Partir de la esperanza de que el cambio inicia en nosotros mismos es fundamental para resistirnos a ese imponente mundo. Creer que es posible construir universos en donde el valor y la mercantilización no están asociados creo que es un asunto de decisión personal. Es precisamente allí donde radica la esperanza: en la decisión, en la voluntad que por cualquier motivo emerge en nosotros como por arte de magia pero también por arte de nuestra propia historia, de nuestros anhelos y del horizonte que hemos decidido dibujar ante nuestros ojos.

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Por la embriagante visión de tu sonrisa
me elevo y caigo en el mar de tu mirada,
y me embriago de una pasión enfermiza
que me mueve a flotar en comodidad encantada.
Ocúltame bien que este íntimo alucinar
me lleva desnudo a la orilla del mar.
Déjame contemplarte hasta que duermas
para luego dormir oculto entre tus piernas.

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VIEJO SOL

No tengo tiempo de respirar

Soy un destino

La construcción solar me ha retenido hasta ahora

Dame joyas ahogadas

André Breton

La construcción solar  traza mi destino

A espaldas de la lluvia

Deja caer en oficial insolencia:

Un vaso a media luz

Un testigo invisible

Una cruz axiomática

(Mojado es el pasto de mis versos

Arrodillado ante el altar y en sordina)

Mi viejo sol está pariendo

En el desastre híbrido y escéptico

De constelaciones consentidas

Rasga vestiduras

Llora en el techo

de  palomas rotas y

vibrantes antenas

(Apéndices de una destrucción en marcha)

A espaldas de la lluvia

Arroja

Fotografías

Bicicletas rodando en el parque

Campanillas y gorjeos

De algodones rosados

Triciclos colgando en el garaje

En fin, en fin…hermana

La construcción solar

A espaldas de la lluvia

Traza  mi destino

Deja caer

Hamacas de coral

Primitivos cascabeles

Escalpelos y lancetas

Odres botellas añejas

Mendrugos de horizonte anaranjado

Cuentos de Andersen Cabellos rizados

Infancia que me llora

Máscaras que nunca fueron mías

Una puerta fantasma

Una ventana que gruñe

Todo llega hoy

Obscena confesión

Ante el recuerdo intacto.

*Obra enviada por Miguel Ángel Zaldívar a nombre de Asociación Letras Hispanas.

Ingrid Odgers Toloza.- Concepción, Chile, 1955. Analista de Sistemas. Ha publicado Ángel dormido (1998), Bajopiel (1998), Arcoiris de vida (1999), Copa de invierno (2000), El retorno del ángel (2001), La extraña barca del olvido (2003), Náufragos en la ciudad (2003), La llave de la otra historia (2005), A puertas cerradas (Ensayo,2005), Más silenciosa que mi sombra ( Novela, Ediciones La Silla, 2005) y En las frías rodillas del mundo (2006) Figura además en las antologías Poesía del Sur (Letra Nueva, 2002), Forestal 22 (Magoeditores, 2006), Voces sin fronteras(Edition Alondras, Montreal, Canadá,2006).

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En el hilo del día

Devuélveme mis ojos largamente descarriados

JOHN DONNE

En el hilo del día, los caballos de la aurora relinchan

Vertiginosamente. Las colinas tiemblan en el olfato.

Cuando la humedad despierta, los ríos bañan las campánulas.

El polen recién nacido se confunde con las nubes.

Un rebaño de árboles precipita mis pupilas.

La audiencia de las abejas lame a discreción a Descartes.

Los profetas complican innecesariamente sus propias profecías.

Las tragedias se dan, a menudo, a falta de una buena escenografía.

Las tarjetas postales desobedecen a las sandalias.

En el sollozo las agujas cosen las lágrimas, aunque la sal

dócilmente juegue a las estatuas.

Las iglesias espantan el ruido monacal de los zancudos.

El color antinatural de las calles provoca náuseas y vómitos.

El plus jumbo de las noticias no sirve para lavar inodoros.

En aquellos lugares donde no se ve el cielo, se inventan cielos falsos.

A los señores de los areópagos les hace falta naturalidad

Para hacer abundante la luz en las manos.

Las bartolinas siguen siendo libros clasificados para adultos.

Con motivo de la lluvia no se ven teclados en las vitrinas.

Parece que los pinos renunciaron a las hamacas y las camas.

Un día menos pensado saldrán las inferencias de la caverna.

Mientras hay que seguir al viento con su silbido azul.

Un día a menudo resulta inútil, a menos que uno sea la Cenicienta

Y se mida todos los zapatos del mundo en la tercera edad.

En las resoluciones de los Jueces, siempre hay mucha tela que cortar,

Para hacer túnicas o pasamontañas o guantes que borren el ADN.

En la trastienda del vértigo han hecho su función las escaleras.

Cuando uno comulga con las piedras termina siendo un nicho

De ancestrales armaduras.

Sobre la cama las almohadas tienen su propio domicilio oculto.

Los cabellos se hacen blancos creyendo que ya llegaron al sosiego.

La conjugación de los verbos resulta un callejón con mucha gente.

La práctica del sexo hace posible la juerga de la dialéctica.

[Vos y  yo lo sabemos sin que Engels nos acompañe, sin que el aparato

Fonético se exprese, imagen de la palabra en nuestro desigual

Vínculo de denominar el objeto de las abstracciones lúdicas.

Vos y yo sabemos la semántica en cuclillas de las sábanas,

La subjetivación de las Sociedades de Consumo, el concepto de Newton

En el capitalismo del sexo, y la movilidad cualitativa en la práctica.

Vos y yo en este tránsito recíproco de Lenin, anarquistas de las abejas].

En los hogares siempre resaltan las fotografías familiares.

La fe a menudo sirve para pintar mejor los días venideros.

Por la puerta del cielo sólo pasan transeúntes desnudos.

¿Quién duerme en los besos desechos por la saliva? —Los pezones

Detenidos en las manos, y el perfil enrollado de las vellosidades.

En la animalidad ya no habita el cordón umbilical, ni se aplican

Analgésicos, ni la llovizna mitiga el hambre de la lengua sobre la carne.

El desvelo se convierte en sol de mediodía.

Los domingos son irreales en las persianas de nuestra feligresía.

Por eso nos quedamos en el convento de lunes a viernes,

Como mamíferos dóciles a merced del oxígeno…

Obra enviada por Miguel Ángel Zaldívar a nombre de Asociación Letras Hispanas.

André Cruchaga.- El Salvador, 1957. Ha publicado Alegoría de la palabra, 1992; Fantasía del agua, 1992; Fuego de la intimidad, 1993; Espejo del invierno, 1993; Memoria de Marylhurtz, 1993; Visión de la muerte, 1994; Antigua  soledad, 1994; Césped sobre el fuego, 1995; Fugitiva luz de los espejos, 1995; Fantasía del bosque, 1996; Enigma del tiempo, 1996; Roja vigilia, 1997; Querencia del follaje, 1998; Rumor de pájaros, 2002; Oscuridad sin fecha, 2006; Pie en tierra, 2007.

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(De Canción Triste de Cualquier Hombre)

¿Hubo un jardín
o fue el jardín un sueño?
J. L. Borges

¿Hubo luna en nuestro sueño
o fuimos un error con dos ventanas?
(el puente de tu cuerpo se me apaga)

¿Hubo error en nuestro sueño
o fuimos las ventanas de la luna?
(el puente de mi cuerpo se te apaga)

¿Hay lunas?
¿Hay sueños?
¿O sólo error? (y sin ventanas)

Y sin embargo he sido error (tú: mi ventana)
Y eras un sueño
(yo fui tu luna en la ventana).

pluma

Tú sabes que nunca tuve edad sólo latidos
para anunciar todo el rocío
que escancia tu cuerpo
sobre el último lirio del deseo
Sólo este canto que a flor de sed creciente
subraya mi destino
Sólo esta nave insomne que vara en ti
sin que lo sepas.

*Obra enviada por Miguel Ángel Zaldívar a nombre de Asociación Letras Hispanas.

Jorge Castillo Fan.- Piura, Perú, 1967. www.castillo-fan.com

Miembro del Movimiento Internacional de Metapoesía. Es uno de los poetas hispanoamericanos más importantes de la actualidad.Ha publicado Insurrección del Silencio (Sindicato de PETROPERÚ, Talara, 1994), Eco del Fuego (Artetéreo Ediciones, Piura, 1995), Revólver del Amor (revista La Tortuga Ecuestre, Lima, 1996), Canción Triste de Cualquier Hombre (Ángeles del Abismo Editores, Talara, 1998; Editorial Delirio, Lima, 2003; Editorial Zignos, Lima, 2006), Lámpara de Fiebre (Editorial Delirio, Lima, 2003; Editorial Zignos, Lima, 2006) y Yo Soy Aquel Espejo (Editorial Delirio, Lima, 2003; Editorial Zignos, Lima, 2006). Poemas suyos así como estudios en torno a su obra poética han sido difundidos por diferentes canales de Arte, Literatura y Comunicación Social de América y Europa, así como en las antologías Homenaje al Centenario de César Vallejo, Poetas de la Región Grau (revista Intihuatana, Sullana, 1992), El Verdor del Algarrobo, Muestra de Ocho Poetas Piuranos (revista La Tortuga Ecuestre, Lima, 1997), Karminka, Antología de la Poesía Piurana, de Julio Aponte (Juan Gutemberg Editores, Lima, 2000), Literatura de Piura, de Harold Alva (Fondo Editorial Cultura Peruana, Colección PERÚ LEE, Lima, 2006), Poética Piurana de las Postrimerías: Sus Pulsaciones Seculares y Sus Rasgos Divergentes, de Ricardo Musse (Municipalidad Provincial de Piura, Piura, 2009), Antología de Poesía Hispanoamericana, de Blanca Orozco de Mateos (México: www.palabravirtual.com), Antología de Poesía Hispanoamericana 2009 (Colima, México, Ediciones Jaguar), Antología de Virtual Poetas del Mundo (Chile, Ediciones La Silla: http://antologiavirtualpoetasdelmundo.blogspot.com).

Obra enviada por Miguel Ángel Zaldívar a nombre de Asociación Letras Hispanas.

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